jueves, 7 de junio de 2007

El azud

Por un lado está Eva:

Tiene 33 años, convive con Miguel desde hace 7 y con Raúl desde hace 4. Raúl es el hijo de Eva y de Miguel.
Se ganaban la vida ofreciendo su trabajo a otros, hasta que un día, cansados de eso y obligados por las circunstancias, decidieron montar su propio restaurante.
El comienzo fue muy duro, pero ahora son felices y disfrutan con su trabajo.

Por otro lado está Julián:

Tiene 54 años, está casado con Maribel con quien tiene tres hijos: Laura, María y Fran.
También mantiene otra relación con Susana, su última amante.
Julián es el gerente de una empresa de artes gráficas. Negocio que le permite llevar un alto nivel de vida.

El jueves 7 de junio. Julián invitó a comer a unos empresarios del sector, con el fin de entablar unas relaciones comerciales. El lugar elegido para tal evento fue el restaurante “El azud”, del cual le habían hablado muy bien. Tras la comida los llevaría a tomar unas copas a un afamado puticlub que solía frecuentar.

En el año 2006, Eva y Miguel realizaron una excursión a Tuéjar. Allí visitaron un hermoso paraje natural denominado “El azud”. En aquel instante descubrieron el nombre que pondrían a su restaurante.

Cuando Eva contempló a Julián junto a otros hombres, sentados en su restaurante se le vino el mundo a los pies. Primero fue desolación, luego odio. Para conocer el origen de estos sentimientos había que trasladarse al pasado.

Eva trabajaba para la empresa de Julián. En más de una ocasión tuvo que aguantar las bromas pesadas y machistas de su jefe. La gota que colmó el vaso se produjo el día que Eva comunicó a Julián que estaba embarazada. Julián la despidió.

Ahora estaba preparando la comida para aquel tipo, que tanto la había hecho sufrir por el mero hecho de quedarse embarazada. Cuanto más pensaba en ello más aumentaba su rabia, sentía la necesidad de vengarse. Automáticamente llegó hasta su mente la imagen del veneno que utilizaban para matar a las ratas que de vez en cuando visitaban el pequeño corral que había en la parte trasera del restaurante.

Miguel sirvió el segundo plato a Julián y al resto de comensales. Paella, una de las especialidades de la casa.

Julián fue el primero en probar el arroz, y su cara se convirtió en una broma macabra, al notar el desagradable sabor de la comida empezó a escupir y a beber vino de manera compulsiva, para tratar de eliminar el excesivo sabor salado de aquella comida. Se levantó de la mesa de manera impetuosa y lanzando exabruptos pidió el libro de reclamaciones, tras presentar una queja se marchó junto a los demás, prometiendo no volver nunca más.

Mientras tanto, Eva, sonreía en la cocina. Desechó la idea del veneno, porque ella nunca había hecho daño a nadie, pero se ayudó de casi medio kilo de sal para ahuyentar definitivamente a aquel individuo de sus vidas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

ME ENCANTA LA HISTORIA DE EVA AUNQUE ESE TIPO SE MERECIA EL VENENO, CREO QUE LO MAS ADECUADO HABRIA SIDO UN LAXANTE PARA QUE NO HUBIERA PODIDO IRSE DE PUTAS Y ENGAÑAR A SU POBRE MUJER, ESE TIO ES UN MIERDA.



-MINIMOLL-