martes, 29 de mayo de 2007

El sueño de Ángela

Ángela siempre quiso ser puta. Cuando era pequeña y los mayores le preguntaban que quería ser de mayor ella no dudaba ni un sólo momento y respondía con firmeza:

- Puta, de mayor seré puta.

Los adultos quedaban asombrados ante la seguridad que mostraba la pequeña Ángela y comentaban entusiasmados lo lejos que llegaría en su vida.

Ángela siempre fue muy inteligente, sacó las mejores notas en el colegio, en el instituto y posteriormente en la universidad. Se licenció en derecho, en economía en psicología. Realizó varios master. Y dominó varios idiomas ya desde pequeña.

Ángela siempre fue una chica muy guapa, con un cuerpo escultural, moldeado a lo largo de los años con la práctica del deporte.

Ángela siempre pensaba que todo lo que hacía en la vida la llevaría a alcanzar su mayor sueño, convertirse en una gran puta.

Hoy Ángela tiene 28 años, es directora comercial de una gran multinacional, en la que gana mucho dinero. Está felizmente casada con Pablo, promotor y constructor inmobiliario de éxito. Y tiene una hija, Laura, de tan sólo 1 año.

Hoy Ángela se siente tremendamente feliz por haber conseguido hacer realidad su sueño de niñez. Ahora es una puta feliz, que desea lo mejor para su hija, es decir, espera que su hija llegue a ser tan puta como su madre.


6 comentarios:

Anónimo dijo...

me encantaria ser angela y que tu fueras mi pablo.

Anónimo dijo...

mujer con exito = A PUTA?????????

el cuentacuentos dijo...

Todos somos putas.

Anónimo dijo...

PIENSO QUE MAL CATALOGAS A UNA MUJER CON EXITO.¿TE HAS EXPRESADO BIEN O ES QUE YO NO ENTIENDO?

Anónimo dijo...

HOLA CUENTA CUENTOS, SOY UNA MUJER Y NO ENTIENDO A DONDE QUIERES LLEGAR CON ESTA HISTORIA, SACAME DE DUDAS Y DIME QUE SIGNIFICADO TIENE.

el cuentacuentos dijo...

El relato no es un ataque a la mujer, ni mucho menos. De hecho Ángela podemos ser cualquiera de nosotros. Ya que todos nos llegamos a prostituir de una manera u otra a lo largo de la vida. Tened en cuenta que para conseguir algo que deseamos siempre tenemos que vender algo que nos pertenece para conseguirlo. Y este principio se puede aplicar a cualquier situación de la vida.